Anoche me di cuenta de que la persona con la que convivo se había quedado dormida mientras escribía en el blog.
Para algunos este hecho puede parecer algo normal, o incluso tierno. La mayoría de los que piensen así, seguramente sea porque tienen la gran suerte de pasar cada noche junto a la pareja a la que aman.
Nosotros somos algo peculiares: debido a nuestros horarios de trabajo apenas nos vemos (es lo que tiene trabajar de noche librando días sueltos al mes frente a trabajar en horario de tarde librando fines de semana). Por eso, cuando tenemos la oportunidad de compartir noches y días libres intentamos aprovecharlas al máximo.
En realidad, cuando te acostumbras, lo ves como algo que forma parte de tu rutina y consigues valorar mucho más las situaciones típicas que vive el resto de los mortales.
Les cuento todo ésto porque se habrán dado cuenta de que me disgustó un poco haber estado empleando tiempo en hablar con ustedes (que al fin y al cabo es un trabajo que tiene mucho de auto-terapia o autoayuda, como llaman ahora) pudiendo hacerlo con quien tenía al lado.
Así que he intentado cambiar la táctica para abarcar todo, a ver si lo consigo.
Lo mejor del día sin duda ha sido despertarme esta mañana después de un sueño genial teniendo a esa personita al lado mío y llegar esta noche y encontrarla de nuevo, regalándome la sonrisa y bondad que le caracterizan.
¡Que dure lo que tenga que durar!
Paz a todos.
martes, 13 de noviembre de 2007
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