Hoy ha sido uno de esos días de no parar ni en el trabajo ni en casa.
Las cosas han salido bien, como tenían que salir. El agobio era previsible, pero sabía que al final todo saldría bien y no me equivoqué.
Sin embargo, mientras transcurría todo me di cuenta de que estaba arrastrando a todo el que me rodeaba hacia mi propio estrés.
Es increíble la influencia que provocamos en los demás con una simple actitud ante las cosas.
Lo mejor de mi día ha sido ser lo suficientemente lúcida como para darme cuenta de ésto y tratar de evitarlo en el futuro.
Muchas gracias por compartir unas palabritas conmigo en esos comentarios que me hacen de forma pública o a través del mail.
Son todos unos soles!
jueves, 15 de noviembre de 2007
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1 comentario:
Querida hermana en la fe!!
"La influencia que provocamos en los demás con una simple actitud ante las cosas", no es más que un fruto de la bondad y entrega que caracteriza a personas como usted. Las mareas suben y bajan, el sol sale y vuelve a ponerse, el blanco, el negro, .....es decir, todo lo que hacemos es un reflejo de nosotros mismos en un instante determinado, por tanto, influimos en los demás, sin querer, y transmitimos a los demás sin querer también. Eso no es malo, siempre y cuando la balanza se incline hacia la "buena influencia de las buenas actitudes". Y usted, bella flor, el 99% de las veces transmite con su actitud lo mejor de sí misma, y a los que tenemos la suerte de conocerla y hasta trabajar con usted nos enseña cada día que es un ejemplo a seguir de "ser positivo muchas veces al día". Gracias por compartir tus pensamientos, gracias por usted.
Besotes desde el retiro espiritual!!
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