viernes, 9 de noviembre de 2007

energía

Ahora que me encuentro en casita tranquila me doy cuenta de lo que sin duda destaco como más positivo del día: una conversación en el coche de vuelta a casa del trabajo.
Esta mañana cuando me levanté pensé que hoy sería difícil encontrar algo bonito que destacar. Mi cabeza y mi cuerpo se encontraban muy cansados y sólo deseaba dormir. Sin embargo, tenía que obligarme a afrontar el día olvidando ésto, siendo productiva.
Me dispuse a ello, pero, evidentemente mi cabeza sentía que no era el mejor día y no me salía fingir cómo se sentía mi cuerpo. Es normal, una no tiene por qué estar siempre al cien por cien, pero es duro pensar que debes olvidar escuchar a tu cuerpo y tu mente cuando te están hablando tan directamente. En realidad, no nos hacemos ningún favor cuando operamos de esta manera.
Pues bien, a pesar de todos estos razonamientos, surgió la magia una vez más: no sé si son los niños, algunos compañeros (aquellos a los que puedo considerar amigos), el trabajo en sí o todo a la vez, pero poco a poco me fui olvidando de mi estado de ánimo y comencé a dejarme influir por lo que me rodeaba. Lo cierto es que intenté aprovechar el tiempo todo lo que pude disfrutando de ello y surtió efecto.
Pero lo mejor de todo fue lo que les contaba en la primera frase del texto de hoy: qué interesante resulta comenzar a conocer personas. Estoy cada vez más convencida de que la energía que transmitimos se contagia, ya sea negativa o positiva. Por alguna extraña razón de la condición humana tendemos a agruparnos según compartamos ciertos rasgos comunes. Cuando comienzas a conocer algo más a las personas que nos rodean nos vamos atreviendo a contar aspectos más personales de nuestras vidas y es entonces cuando empezamos a descubrir coincidencias. Acabas dándote cuenta de que las casualidades no existen, como dice mi hermana. Es más, cuando sucede lo contrario, que empiezas a conocer más a alguien también puede pasar que veas cuán diferentes podemos ser unos de otros y es entonces cuando decidimos consciente o inconscientemente no formar parte del "grupo" al que pertenece.
Hoy he descubierto una persona que desde mi punto de vista puede ser interesante conocer. La energía que me parecía que existía en el ambiente me ayudó a sentirlo así.
¿Es o no es energía? Yo creo que sí. ¿Qué opinan?

No hay comentarios: