sábado, 1 de diciembre de 2007

Familiares, amigos y regresiones

¿Cómo vamos, chicos?
Hoy la cosa va de relaciones cercanas, a juzgar por el título, y de algo un tanto extraño, no? Pues sí, queridos internautas. El título se explica por partida doble. Ayer no les conté nada y la entrega de hoy será doble.
Me sorprende gratamente saber que hay amigos que están ahí para lo que haga falta, aunque pase mucho tiempo sin verlos o conocer qué es de ellos. Eso significa para mí realmente ser amigos.
Algo parecido puede pasar con la familia. Como les conoces desde hace mucho sabes cómo son, sus reacciones, sabes qué decir y cómo hacerlo. Además, generalmente puedes contar con ellos para todo porque son tu familia, ¿y a quién vas a acudir si no?
Pero lo mejor de todo es cuando puedes integrar en una sola persona la amistad con la familia. Te sientes muy bien con esa persona si tienes la maravillosa suerte de tenerla a tu lado. En mi caso, pasa mucho tiempo sin poder comunicarme con alguien cercano, pero en los casos en los que tengo la suerte de hacerlo, poder tratar a esa persona a la misma altura a la que trato a un/a amigo/a me parece maravilloso. Gozar de este privilegio para mí significa mucho.
Si tienen la suerte de tener a un amigo que encima es miembro de su familia y encima se ven casi a diario, dénse el gusto de saborearlo como si fuera un buen vino, verán qué placer.
Bueno, y cambiando de tema, les cuento otra cosa totalmente diferente:
Recuperar gracias a internet pedazos de tiempos pasados es toda una hazaña, ¿no creen? ¿Quién de ustedes no se ha puesto a buscar series antiguas, dibus de cuando éramos pequeños, bandas sonoras de dichos dibus y cosas así? Te hacen, casi por arte de magia, viajar a un tiempo que generalmente recordamos con nostalgia dando por hecho que siempre fue mejor que el que actualmente vivimos (cosa que siempre hacemos, no sólo cuando viajamos en el tiempo, sino también en el espacio).
El problema es que cuando los ves desde la perspectiva actual casi siempre pierden toda la magia, comienzas a ver qué fea era la moda de entonces, o el mensaje que transmitían dichos dibujos animados, ... Y entonces toda esa atmósfera creada comienza a desvanecerse y volvemos a preferir nuestra realidad.
Pues bien, ayer resulta que eso no me pasó: vi dos capítulos de una serie antigua muy significativa para mí en su día y gracias a la atemporalidad del tema y del discurso, pasé por alto la moda antigua y volví a disfrutar como entonces de ella, hasta incluso vi cosas desde otro punto de vista y hasta me fueron muy útiles.
A veces ver las cosas fuera de perspectiva no consiguen desenfocar la cámara, sino ver el resultado obtenido como algo tan valioso artísticamente como si estuviera enfocada.

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