sábado, 8 de diciembre de 2007

Extraños encuentros

A veces, una simple circunstancia puede convertirse en una sorpresa agradable.
Llevo casi una semana con catarro bastante fuerte y he estado prácticamente recluida en casa, a veces sintiéndome peor, a veces como si nada de no ser por una muy molesta afonía.
Ahora que me encuentro con la cabeza más en su sitio que en días anteriores, se han puesto de acuerdo diferentes miembros de mi familia para venir a visitarme, aunque sin ellos saberlo.
Es bueno que las circunstancias unan de vez en cuando, porque a través de la sorpresa convierten un aparente desasosiego inicial en una grata velada.
Muchas veces no es necesario más que dejarse conocer para ver a las personas desde su interior, ¿no creen?
Más de uno puede que esté pensando quién demonios vino a casa hoy, porque si son de la familia, ¿cómo es posible que no se conozcan? Pues bien, peores cosas se han visto, ¿no?
Lo cierto es que yo no he parado, preparando a todos la merienda y esas cosas que hacen los anfitriones, pero pese a estar malita, no me sentía así, sino muy a gusto, porque soy de esas a las que le encantan las visitas, me gusta estar en casa con amigos y familia, quizá porque casi nunca estoy en ella y cuando logro llegar quiero disfrutarla al máximo.
Fíjense, el otro día les hablé de lo positivo de la gripe y hoy les doy otra entrada que vuelve a sacar cosas positivas, ya ven, de todo se puede sacar el lado bueno. Siempre se aprende algo.
Disfrutemos el momento presente, disfrutemos sentirnos como nos sentimos, que siempre pasa por algo.

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