En ocasiones nos ocurre que cuando planeamos cosas con tiempo de antelación algo sucede en el último momento y se chafa parte del plan o el plan completo. Supongo que esa es una de las razones por las que muchas personas optan por no contar sucesos más o menos importantes en sus vidas hasta que no hay posibilidad de que se estropee.
Estos días atrás he contado con momentos mágicos que había planeado, pero sinceramente, no esperaba que todo sucediera tan bien como pasó. Dicen que la excepción cumple la regla, ¿no? Pues este es un ejemplo de ello.
Cuando cuento con la maravillosa suerte de disfrutar de lo que más me importa en una etapa determinada de mi vida, cuando puedo hacer partícipes a los que realmente me importan de ello, cuando las cosas dan un giro inesperado por una simple apreciación, por un simple comentario, cuando fallo, rectifico y noto que mi actitud puede influir más de lo que pretendo o espero, es cuando me doy cuenta de que estoy viva, de que si las cosas no fueran así serían demasiado aburridas.
¡Lo fácil y difícil que es darle la vuelta a la tortilla y hacernos sentir mejor mutuamente! Eso sí, todo depende de nosotros mismos, de si realmente queremos o no conseguir darle la vuelta y crear momentos mágicos para evitar que la vida sea monótona y aburrida.
martes, 22 de enero de 2008
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2 comentarios:
Hna en la fe!
Me ha encantado "Momentos mágicos". Simplemente eso ¡genial!
Gracias por estar ahí!!
Hna en la fe!!
muaks!
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