A veces nos encontramos viviendo experiencias de las que no sabemos muy bien cómo salir, nos encontramos atrapados en nosotros mismos. El detonante puede ser lo más mínimo. Nos damos cuenta de que nuestros secretos más hondos, se encuentran ahí, aquellos de los que pensábamos habernos librado.
Forman parte de nuestra sombra. Nunca se van porque se encuentran integrados en nuestro ser. Cuando somos capaces de entender ésto, vemos que o nos reconciliamos con la sombra para intentar llevarla mejor, o nos perseguirá toda nuestra vida.
Es entonces, al percatarnos de que hay una forma de convivir con ella, cuando nos empezamos a despertar de un largo letargo, como si de un mal sueño se tratara. Comenzamos un proceso largo, pero hacia el que no debe existir marcha atrás y las cosas comienzan a suavizarse.
Lo mejor de este día ha sido recordar que sigo caminando hacia delante, lento pero seguro.
domingo, 27 de enero de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario