Desde hace unos días me he estado fijando detenidamente en las impresiones que me han ofrecido diversas situaciones en las que de una forma u otra me he visto implicada.
Por ejemplo, tuve la oportunidad de asistir a un concierto de Goran Bregovic y su banda. Tras darle muchas vueltas al asunto, no he hecho más que llegar a la misma conclusión, idea que me vino a la mente desde que estaba en el auditorio: ¡qué poder ejerce la música sobre el cuerpo, la mente y el alma! Sólo puedo comentar ésto acerca del concierto.
Otro ejemplo: qué diferentes interpretaciones podemos hacer de un mismo hecho, dependiendo del grado de implicación tengamos en el mismo. Simplemente un escrito, un cuento, un cúmulo de circunstancias, pueden crear una impresión diferente según la persona que lo perciba.
Es posible que alguno de ustedes se pregunte qué relación tienen las "impresiones" con lo positivo que nos pase en el día. Pues mucha. Con el mero hecho de permitirnos el lujo de ahondar en nosotros mismos para buscar algo positivo de ello, ya nos podemos sentir mejor.
Ni una impresión ni otra estarán por encima. Sólo estarán, y por eso enriquecerán nuestras experiencias.
domingo, 24 de febrero de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario