¡Saludos desde tierras catalanas!
Una vez más inicio una visita a esta tierra que, desde que he tenido la oportunidad de conocerla, me ha brindado mucha cultura y experiencias interesantes.
Lo mejor de este día ha sido poder permitirme el lujo de visitar por segunda vez un museo genial, adentrarme por unos minutos en el siglo XIV y sentirme muy pequeña ante la inmensidad del gótico, poder pasear por callejuelas con total tranquilidad, sin necesidad de mirar un reloj, en definitiva, sentirme como una turista. Pero no una turista cualquiera, sino esa que se deja sorprender por cualquier cosa que le pueda ofrecer la visita. Es maravillosa la sensación. Desgraciadamente, hacía mucho que no me sentía una turista así, porque suelo programar todo lo que hago, hasta los viajes. Ya se sabe, generalmente el presupuesto no da para poder estar visitando un lugar todo el tiempo que quisiéramos y llenamos nuestro cuaderno de viajes con visitas y realmente no disfrutamos de ellas. Esta vez, afortunadamente, ha sido distinto, sin necesidad de planear mucho.
Y si encima añadimos que estuve en compañía de alguien que sabe encontrar arte hasta en el sitio más recóndito e inesperado dada su naturaleza artística, pues imagínense qué afortunada me he sentido.
Espero poder contarles experiencias tan lindas muchas, muchas veces.
Permítanse ustedes también el lujo de dejarse sorprender, de buscar arte hasta en lo más cotidiano y verán qué bien sienta.
viernes, 8 de febrero de 2008
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