En el mundo civilizado en el que nos movemos, apenas tiene cabida el tiempo, más bien, el empleo del mismo de forma que revierta en nuestra salud física y mental.
Nos metemos en una vorágine de actividades que lo único que consiguen es ocuparnos, mantener nuestra mente separada de nuestro cuerpo provocando desequilibrios de todo tipo.
Como es bastante difícil salir de la espiral, nos hemos inventado un simple y pobre consuelo: tratar de buscar alternativas que nos obliguen a desconectar por momentos de nuestra realidad cotidiana.
Este fin de semana lo he intentado, me he desconectado de mi mundo exterior para conectarme con el interior. He tratado de buscar la belleza de la naturaleza. Hoy trato de guardar la esencia de las sensaciones que se produjeron en mí fruto de ese contacto para recordarlas en los momentos más tensos.
También he sentido la maravillosa sensación de los domingueros, pero de esos que disfrutan sin ninguna prisa en casa haciendo cosas que desde hace tiempo añoraban hacer, pero que por una razón u otra no encontraban el espacio ni el tiempo para ellas.
Son simples y pobres consuelos los que nos inventamos para desconectar, sí, lo sé.
Pero, ¿no creen que todo lo que nos sirva para mejorar es lo suficientemente importante para cada uno de nosotros y por ello debemos perseguirlo?
domingo, 30 de marzo de 2008
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2 comentarios:
Hna en la fe!!
Pobres y simples consuelos??.....PARA NADA....
"pobres y simples consuelos los que nos inventamos para desconectar, sí lo sé"..."pero ¿no creen que todo lo que nos sirva para mejorar es lo suficientemente importante para cada uno de nosotros y por ello debemos perseguirlo?"...
POR TANTO, DE POBRES Y SIMPLES NADA...para mi (y sé que para ti tb) son la misma esencia de la felicidad.
Saludos desde la maravillosa simpleza y pobreza!jejej
Hna en la fe!
Hna en la fe!!!
Echo de menos tus reflexiones, pero sabré esperar....
Besotes desde el retiro!
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