Llevo un tiempo dándole vueltas a la cabeza, pensando en lo humano, lo terreno y lo divino. Es una sensación rara, porque me encanta tener épocas así, personalmente considero que crecemos mucho de esta forma. Pero digo que es una sensación rara porque, pese a que me gustan estos períodos, cuando no estoy en ellos a veces digo "ay, tengo que dedicarme un tiempito" y otras "tanta profundidad me va a chiflar". Es en estos últimos pensamientos en los que me río de mí misma y le resto importancia.
No sé, quizá es darle muchas vueltas a las cosas.
Hoy sólo quería decirles que me encuentro en una cierta introspección, aunque quizá no sea esa la palabra, porque me encuentro muy pendiente de todo lo que me rodea, incluyéndome a mí.
Creo que esta entrada de hoy es una forma más de pensar "en voz alta".
Saludos, bloggeros!
lunes, 27 de octubre de 2008
domingo, 12 de octubre de 2008
momentos
Hubo una vez en la que escribía para otros.
Pasado el tiempo, prefiero escribir para mis adentros en forma de pensamientos en voz alta.
Escribir sólo cuando lo sientes necesario es en este momento lo justo para mí.
Llevo varios meses pensando que debía escribir en el blog, que hacía mucho que no lo hacía. Además, como la intención original fue obligarme a buscar momentos positivos en el día y transmitirlos a través de estas ondas, me sentía mal cuando no lo hacía cada día. Luego fui haciéndolo cada vez más esporádicamente.
Ahora comprendo que es importante escribir cuando es el momento, como todas las cosas. Ni antes ni después.
Algo me está cambiando en la línea que creo he estado buscando hace mucho. Sólo quería contarlo aquí, porque sé que los microcosmos que nos creamos se encuentran dentro de un macrocosmos que es el que realmente mueve el mundo y la conciencia.
Bueno, me estoy enrollando y no sé si se entiende lo que quiero decir. Me refiero a que necesito ser positiva, no sólo una vez al día, sino al menos pensar en qué manera lo he conseguido en el día a día, porque el pensamiento mueve montañas y contagiamos al resto con nuestra energía. Mejor que esa energía sea positiva, no?
Pasado el tiempo, prefiero escribir para mis adentros en forma de pensamientos en voz alta.
Escribir sólo cuando lo sientes necesario es en este momento lo justo para mí.
Llevo varios meses pensando que debía escribir en el blog, que hacía mucho que no lo hacía. Además, como la intención original fue obligarme a buscar momentos positivos en el día y transmitirlos a través de estas ondas, me sentía mal cuando no lo hacía cada día. Luego fui haciéndolo cada vez más esporádicamente.
Ahora comprendo que es importante escribir cuando es el momento, como todas las cosas. Ni antes ni después.
Algo me está cambiando en la línea que creo he estado buscando hace mucho. Sólo quería contarlo aquí, porque sé que los microcosmos que nos creamos se encuentran dentro de un macrocosmos que es el que realmente mueve el mundo y la conciencia.
Bueno, me estoy enrollando y no sé si se entiende lo que quiero decir. Me refiero a que necesito ser positiva, no sólo una vez al día, sino al menos pensar en qué manera lo he conseguido en el día a día, porque el pensamiento mueve montañas y contagiamos al resto con nuestra energía. Mejor que esa energía sea positiva, no?
domingo, 25 de mayo de 2008
Sentir, ver, oír
Al pasear entre la naturaleza, si tenemos la suerte de no contar con ningún tipo de contaminación acústica, es importante estar atentos. Cualquier mínimo dato es importante dentro del gigantesco entramado. La corteza de un árbol, las más nuevas acículas que sobresalen en el extremo superior del pino, el silbido del viento rozando el pinar, ...
Cuando los pensamientos se amontonan e impiden la relajación, ni siquiera en plena naturaleza, lo mejor es dejarse llevar. Es entonces cuando los sentidos se agudizan y comienza la magia. Nos sentimos unidos, inmersos en ese gigantesco entramado del que hablo.
Pero todo depende de nosotros: si nuestro ser no quiere, no habrá magia, o habrá poca, o durará apenas nada. ¡Qué importante es el pensamiento! Puede permitirnos o impedirnos sentir, ver, oír, y un largo etcétera.
Mantengamos nuestro pensamiento a raya, para poder experimentar con todo, no sólo con una parte del todo.
Cuando los pensamientos se amontonan e impiden la relajación, ni siquiera en plena naturaleza, lo mejor es dejarse llevar. Es entonces cuando los sentidos se agudizan y comienza la magia. Nos sentimos unidos, inmersos en ese gigantesco entramado del que hablo.
Pero todo depende de nosotros: si nuestro ser no quiere, no habrá magia, o habrá poca, o durará apenas nada. ¡Qué importante es el pensamiento! Puede permitirnos o impedirnos sentir, ver, oír, y un largo etcétera.
Mantengamos nuestro pensamiento a raya, para poder experimentar con todo, no sólo con una parte del todo.
martes, 20 de mayo de 2008
Long long time ago
Hola amigos bloggeros!
Demasiado tiempo sin escribir nada. Lo cierto es que hace ya bastante que me apetecía retomarlo, pero podía más la desgana que otra cosa.
Cuando en nuestro interior vemos que las cosas se mueven muy rápido, a menudo no tenemos tiempo de asimilarlas, somos capaces de analizarlas mejor desde otro prisma, el prisma de dejar que pase el tiempo, el prisma de ver lo que nos ocurre en los ojos de otra persona para encontrar soluciones,...
Hoy me he dicho: qué momento más interesante estoy viviendo. No había sido capaz de verlo desde ese punto de vista, con la de veces que he dicho esa frase y por unos meses se me había olvidado.
Leí que la felicidad está en el alféizar de nuestra casa, esperando discretamente que la dejemos pasar cuando queramos. Siempre es buen momento para invitarla, no creen? Así ella podrá entrar y acomodarse adecuándose a las circunstancias, siendo una felicidad discreta o exhibicionista.
Gracias por estar ahí y compartir este momento positivo del día, bloggeros!
Demasiado tiempo sin escribir nada. Lo cierto es que hace ya bastante que me apetecía retomarlo, pero podía más la desgana que otra cosa.
Cuando en nuestro interior vemos que las cosas se mueven muy rápido, a menudo no tenemos tiempo de asimilarlas, somos capaces de analizarlas mejor desde otro prisma, el prisma de dejar que pase el tiempo, el prisma de ver lo que nos ocurre en los ojos de otra persona para encontrar soluciones,...
Hoy me he dicho: qué momento más interesante estoy viviendo. No había sido capaz de verlo desde ese punto de vista, con la de veces que he dicho esa frase y por unos meses se me había olvidado.
Leí que la felicidad está en el alféizar de nuestra casa, esperando discretamente que la dejemos pasar cuando queramos. Siempre es buen momento para invitarla, no creen? Así ella podrá entrar y acomodarse adecuándose a las circunstancias, siendo una felicidad discreta o exhibicionista.
Gracias por estar ahí y compartir este momento positivo del día, bloggeros!
domingo, 30 de marzo de 2008
Desconectar
En el mundo civilizado en el que nos movemos, apenas tiene cabida el tiempo, más bien, el empleo del mismo de forma que revierta en nuestra salud física y mental.
Nos metemos en una vorágine de actividades que lo único que consiguen es ocuparnos, mantener nuestra mente separada de nuestro cuerpo provocando desequilibrios de todo tipo.
Como es bastante difícil salir de la espiral, nos hemos inventado un simple y pobre consuelo: tratar de buscar alternativas que nos obliguen a desconectar por momentos de nuestra realidad cotidiana.
Este fin de semana lo he intentado, me he desconectado de mi mundo exterior para conectarme con el interior. He tratado de buscar la belleza de la naturaleza. Hoy trato de guardar la esencia de las sensaciones que se produjeron en mí fruto de ese contacto para recordarlas en los momentos más tensos.
También he sentido la maravillosa sensación de los domingueros, pero de esos que disfrutan sin ninguna prisa en casa haciendo cosas que desde hace tiempo añoraban hacer, pero que por una razón u otra no encontraban el espacio ni el tiempo para ellas.
Son simples y pobres consuelos los que nos inventamos para desconectar, sí, lo sé.
Pero, ¿no creen que todo lo que nos sirva para mejorar es lo suficientemente importante para cada uno de nosotros y por ello debemos perseguirlo?
Nos metemos en una vorágine de actividades que lo único que consiguen es ocuparnos, mantener nuestra mente separada de nuestro cuerpo provocando desequilibrios de todo tipo.
Como es bastante difícil salir de la espiral, nos hemos inventado un simple y pobre consuelo: tratar de buscar alternativas que nos obliguen a desconectar por momentos de nuestra realidad cotidiana.
Este fin de semana lo he intentado, me he desconectado de mi mundo exterior para conectarme con el interior. He tratado de buscar la belleza de la naturaleza. Hoy trato de guardar la esencia de las sensaciones que se produjeron en mí fruto de ese contacto para recordarlas en los momentos más tensos.
También he sentido la maravillosa sensación de los domingueros, pero de esos que disfrutan sin ninguna prisa en casa haciendo cosas que desde hace tiempo añoraban hacer, pero que por una razón u otra no encontraban el espacio ni el tiempo para ellas.
Son simples y pobres consuelos los que nos inventamos para desconectar, sí, lo sé.
Pero, ¿no creen que todo lo que nos sirva para mejorar es lo suficientemente importante para cada uno de nosotros y por ello debemos perseguirlo?
domingo, 23 de marzo de 2008
sábado, 22 de marzo de 2008
El Sáhara está en el Tíbet
Hola amigos,
Ayer recibí un escrito que me gustaría leyeran. Hoy me han dado permiso para meterlo en el blog y creo que es justicia al menos opinar y enviar toda nuestra energía positiva para que conflictos como éste nunca se multipliquen. Ahí va:
"Para suerte de muchos, entre los que me incluyo, tener la facilidad de adentrarnos en un tema, de hablar sobre algo y acto seguido pasar a otro totalmente ajeno al primero, constituye un recurso más de supervivencia, de evitar la desatención, de sufrir el aislamiento.
También con la misma facilidad nos situamos transitoriamente en lo que podríamos llamar el "ong'ismo", esa opción de pertenecer sin ser del todo, de autoindulgencia viajera entre el abismo de no ser reconocido y el espejismo de creer que lo seremos.
En medio, entre otras contrariedades, surgen tanto la calma como la rabia, el dolor de la incomprensión, la identificación con esos lados escondidos y profundos de nuestra mente que a veces asoman, y asoman situaciones como las vividas actual y permanentemente por pueblos como el Tíbet o el Sáhara, un día aireadas y 364 olvidadas como si no existiesen. Dos pueblos víctimas del premeditado e hipócrita abandono interesado de los medios de comunicación, de los poderes económicos y de los poderes políticos, en ese mismo orden.
Entre ellos se ha retroalimentado una falsa entidad de pertenencia que, de no ser así, los condenaría al temido olvido al que antes me refería.
Sáhara y Tíbet son a todas luces dos de los símbolos más ejemplares de existencia, donde la vida social, el civismo, la espiritualidad y el reconocimiento del otro son bandera.
Con el olvido que se hace de ellos se nos escapa la posibilidad de acudir a las referencias, a esas pautas de sabiduría que han llevado a trascender el dolor y las penurias en beneficio del reconocimiento del "aquí y ahora".
En la gran mayoría de países de nuestro entorno los desastres de las guerras últimas han generado un caldo fácil de cultivo del individualismo, de la sospecha y del temor, de los que se alimentan impunemente todos los poderes señalados.
¿Es que se hacen necesarios más ejemplos que ilustren el nivel de agresividad de nuestras sociedades "civilizadas"?
¿Se tendrá el coraje de publicar estos testimonios aún a costa de saber que acto seguido serán llamados al orden por saltarse las consignas?
La parte mejor y más valiosa de nuestra propia esencia como seres humanos se ejemplifica día a día con pueblos como el Sáhara y el Tíbet, uno y otro están conectados en lo profundo y nosotros en ellos. Perderlos como referencia perpetuarán e incrementarán el dolor y la enfermedad del mundo en favor de la crueldad y las ansias de poder de sus vecinos, próximos y lejanos.
Proximidad y lejanía, dos términos que entre el Sáhara y el Tíbet se reducen a uno solo: "cercanía".
La distancia la hemos creado los otros".
Ayer recibí un escrito que me gustaría leyeran. Hoy me han dado permiso para meterlo en el blog y creo que es justicia al menos opinar y enviar toda nuestra energía positiva para que conflictos como éste nunca se multipliquen. Ahí va:
"Para suerte de muchos, entre los que me incluyo, tener la facilidad de adentrarnos en un tema, de hablar sobre algo y acto seguido pasar a otro totalmente ajeno al primero, constituye un recurso más de supervivencia, de evitar la desatención, de sufrir el aislamiento.
También con la misma facilidad nos situamos transitoriamente en lo que podríamos llamar el "ong'ismo", esa opción de pertenecer sin ser del todo, de autoindulgencia viajera entre el abismo de no ser reconocido y el espejismo de creer que lo seremos.
En medio, entre otras contrariedades, surgen tanto la calma como la rabia, el dolor de la incomprensión, la identificación con esos lados escondidos y profundos de nuestra mente que a veces asoman, y asoman situaciones como las vividas actual y permanentemente por pueblos como el Tíbet o el Sáhara, un día aireadas y 364 olvidadas como si no existiesen. Dos pueblos víctimas del premeditado e hipócrita abandono interesado de los medios de comunicación, de los poderes económicos y de los poderes políticos, en ese mismo orden.
Entre ellos se ha retroalimentado una falsa entidad de pertenencia que, de no ser así, los condenaría al temido olvido al que antes me refería.
Sáhara y Tíbet son a todas luces dos de los símbolos más ejemplares de existencia, donde la vida social, el civismo, la espiritualidad y el reconocimiento del otro son bandera.
Con el olvido que se hace de ellos se nos escapa la posibilidad de acudir a las referencias, a esas pautas de sabiduría que han llevado a trascender el dolor y las penurias en beneficio del reconocimiento del "aquí y ahora".
En la gran mayoría de países de nuestro entorno los desastres de las guerras últimas han generado un caldo fácil de cultivo del individualismo, de la sospecha y del temor, de los que se alimentan impunemente todos los poderes señalados.
¿Es que se hacen necesarios más ejemplos que ilustren el nivel de agresividad de nuestras sociedades "civilizadas"?
¿Se tendrá el coraje de publicar estos testimonios aún a costa de saber que acto seguido serán llamados al orden por saltarse las consignas?
La parte mejor y más valiosa de nuestra propia esencia como seres humanos se ejemplifica día a día con pueblos como el Sáhara y el Tíbet, uno y otro están conectados en lo profundo y nosotros en ellos. Perderlos como referencia perpetuarán e incrementarán el dolor y la enfermedad del mundo en favor de la crueldad y las ansias de poder de sus vecinos, próximos y lejanos.
Proximidad y lejanía, dos términos que entre el Sáhara y el Tíbet se reducen a uno solo: "cercanía".
La distancia la hemos creado los otros".
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